Declaración de ULAC por el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres 2025
Comunicado:
Declaración de ULAC por el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres 2025
13 de octubre de 2025
“Financiar la resiliencia, no los desastres”
En este 13 de octubre de 2025, la Unión Latinoamericana de Ciegos se une al movimiento mundial por una reducción inclusiva de riesgos de desastres para que las personas ciegas y con baja visión no sigan siendo invisibilizadas y tengan una participación plena y efectiva en todas las etapas de la GRD – Gestión de Riesgo de Desastres.
Reafirmamos nuestro compromiso con la inclusión, la equidad y la justicia social en todas las políticas y prácticas de gestión del riesgo. Conmemorar el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, es reconocer la diversidad de nuestra gente y la diversidad de nuestros territorios.
Nuestra región enfrenta graves desafíos ambientales, sociales y económicos: huracanes, sequías, sismos, deslizamientos, incendios y fenómenos agravados por el cambio climático. Pero también es una región de solidaridad, saberes locales y resiliencia comunitaria. Reconocemos que la verdadera resiliencia se construye con todas las personas, sin dejar a nadie atrás.
Siguiendo el tema global propuesto por las Naciones Unidas —“Financiar la resiliencia, no los desastres”—, destacamos que la inversión debe centrarse en la prevención, la accesibilidad, la participación y la reducción de las desigualdades estructurales.
Desde los principios de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) y el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, reafirmamos que las personas con discapacidad son agentes de cambio y socias clave para la construcción de comunidades seguras y sostenibles.
Dimensiones de una Gestión Inclusiva del Riesgo de Desastres
Participación en espacios de toma de decisiones
Reconocimiento de la diversidad
Enfoques adaptados a la inclusión
Remoción de barreras
Mensajes clave
La reducción del riesgo de desastres en América Latina y el Caribe debe incluir de manera plena a las personas con discapacidad, reconociendo sus capacidades, conocimientos y liderazgo.
Las personas ciegas y con baja visión aportan experiencias esenciales en la planificación inclusiva, el diseño de sistemas de alerta y la accesibilidad comunicacional.
Financiar la resiliencia implica invertir en accesibilidad, tecnologías de asistencia, educación inclusiva y sistemas de información adaptados, no solo en infraestructura.
Los planes de emergencia y recuperación deben ser diseñados con la participación activa de organizaciones de personas con discapacidad (OPD) y redes regionales.
La cooperación regional y el intercambio de buenas prácticas entre países de América Latina y El Caribe son fundamentales para avanzar hacia una gestión del riesgo verdaderamente inclusiva.
Recomendaciones de políticas públicas para la inclusión de las personas con discapacidad visual en la GRD
1. Participación en espacios de toma de decisiones
Garantizar la representación efectiva de las organizaciones de personas con discapacidad visual en los Comités Locales, Nacionales y Regionales de Gestión del Riesgo, así como en plataformas subregionales.
Incluir mecanismos de consulta accesible en la formulación de políticas, planes nacionales y estrategias climáticas.
Promover liderazgos de mujeres con discapacidad en procesos de planificación de emergencias y reconstrucción.
Identificar a las personas con discapacidad de comunidades indígenas y rurales, valorando sus saberes y sus medios de vida.
Fortalecer las capacidades de las OPD mediante formación técnica y financiamiento sostenible para participar en igualdad de condiciones.
2. Reconocimiento de la diversidad
Reconocer la diversidad cultural, lingüística y geográfica de la región y cómo impacta en la preparación ante desastres.
Recolectar y difundir datos desagregados por tipo de discapacidad, sexo, edad y territorio, para diseñar respuestas contextualizadas.
Incluir en los programas de cooperación regional el enfoque interseccional: discapacidad, género, pueblos indígenas, afrodescendientes, y personas de zonas rurales.
Promover la accesibilidad lingüística y cultural en todas las comunicaciones de riesgo teniendo en cuenta los diferentes formatos (por ejemplo, en braille, macrotipo, audio, lectura fácil y lenguas indígenas).
3. Enfoques adaptados a la inclusión
Desarrollar sistemas de alerta temprana accesibles (mensajes auditivos, radio, vibración o audiodescripción), garantizando que lleguen a las personas con discapacidad visual incluso en zonas rurales o sin conexión a internet.
Implementar tecnologías accesibles como GPS compatibles con lectores de pantalla, mapas táctiles de riesgo, aplicaciones móviles que cumplen con criterios de accesibilidad y simulacros con baldosas podotáctiles.
Asegurar que los refugios, centros de evacuación y rutas seguras cuenten con pisos podotáctiles, contrastes de color, señalización accesible y en general accesibilidad universal desde el diseño.
Formar a los equipos de defensa civil, brigadistas, bomberos, voluntarios y líderes comunitarios en protocolos inclusivos y en el trato adecuado a las personas con discapacidad visual.
4. Remoción de barreras
Revisar y actualizar las normas de construcción y urbanismo para incluir criterios de accesibilidad universal obligatorios.
Asignar presupuestos específicos para garantizar la accesibilidad y la participación de las personas con discapacidad en todas las fases de la GRD.
Implementar mecanismos de rendición de cuentas que incluyan indicadores sobre inclusión y accesibilidad en planes nacionales y locales.
Eliminar barreras en la comunicación y el transporte durante las emergencias, asegurando entornos seguros y accesibles antes, durante y después de los desastres.
Llamado a la acción
Desde América Latina y el Caribe, hacemos un llamado a los Estados, organismos regionales, agencias de Naciones Unidas, sociedad civil y sector privado para que:
Financien la resiliencia con inclusión, destinando recursos sostenibles a programas accesibles de educación, prevención y reconstrucción.
Promuevan la cooperación Sur-Sur y triangular para el intercambio de buenas prácticas inclusivas en gestión del riesgo.
Fortalezcan la educación inclusiva y la accesibilidad tecnológica como herramientas para empoderar a las personas con discapacidad visual frente al cambio climático y los desastres.
Incorporen la perspectiva de género y discapacidad en los marcos nacionales de adaptación climática y desarrollo sostenible.
Conclusión
En este Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres 2025, ULAC reafirma que la resiliencia no se construye con exclusión, sino con participación y justicia.
La inversión más inteligente que pueden hacer nuestros países es aquella que coloca la dignidad humana y la accesibilidad universal en el centro de la planificación.
Financiar la resiliencia es invertir en la vida, la inclusión y la sostenibilidad de nuestros pueblos.
Juntos, por una América Latina y el Caribe más inclusiva, accesible y resiliente.
Gladys Díaz Benites
Presidenta
Elizabeth Campos
Secretaria General
Unión Latinoamericana de Ciegos
Comprometidos con la Inclusión