I ASAMBLEA DE ULAC (asamblea de Fundación)

La I Asamblea de la Unión Latinoamericana de Ciegos (ULAC) se celebró el 15 de noviembre de 1985 en Mar del Plata, Argentina, marcando el nacimiento formal de esta organización regional. La Asamblea tuvo lugar en el Hotel “13 de Julio”, en el marco del VIII Congreso Panamericano de Ciegos, realizado entre el 9 y el 16 de noviembre de 1985, cuyo lema fue “Perspectivas laborales de las personas ciegas y deficientes visuales en Latinoamérica”. En ese contexto, representantes del movimiento de personas ciegas y con baja visión de la región se reunieron para fundar una nueva organización que fortaleciera la presencia latinoamericana en el escenario internacional y promoviera la cooperación entre organizaciones del continente.

El proceso que condujo a esta Asamblea comenzó un año antes, en 1984, durante la creación de la Unión Mundial de Ciegos, cuando delegaciones de Brasil, Colombia y Uruguay, junto con El Salvador como observador, acordaron impulsar una estructura regional que representara a América Latina en el ámbito internacional. Con el apoyo de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), se definieron estrategias para avanzar en esta iniciativa, entre ellas la creación de una oficina regional en Montevideo y la convocatoria a un grupo de trabajo preparatorio.

Como parte de este proceso, en junio de 1985 se reunió en Maracaibo (Venezuela) un grupo de trabajo encargado de elaborar los anteproyectos de Estatutos y del Plan de Acción de la nueva organización. En ese momento, la propuesta inicial se denominaba Organización Latinoamericana de la Ceguera, aunque posteriormente, durante la Asamblea constitutiva celebrada en Mar del Plata, se adoptó el nombre definitivo de Unión Latinoamericana de Ciegos (ULAC). La creación de esta nueva organización regional surgió también como resultado de la disolución y convergencia de dos entidades existentes en la región: el Consejo Panamericano Pro Ciegos y la Organización Latinoamericana para la Promoción del Ciego, cuyas respectivas asambleas acordaron su cierre para dar paso a una estructura regional unificada que fortaleciera la representación latinoamericana.

La organización del evento contó con un comité organizador presidido por Ana Rizo, un comité científico encabezado por el profesor Pedro Rosell, y la Asamblea constitutiva fue presidida por Dorina de Gouvea Nowill, destacada líder del movimiento tiflológico latinoamericano. Además de las delegaciones de distintos países de la región, participaron representantes de la ONCE y autoridades de la recién creada Unión Mundial de Ciegos, lo que otorgó al encuentro una significativa relevancia internacional desde su inicio.

La creación de ULAC generó grandes expectativas en el movimiento asociativo regional y mundial, al constituirse como un espacio de coordinación y representación de las organizaciones de personas ciegas y con baja visión de América Latina. Desde su nacimiento, la Unión se propuso fortalecer la cooperación entre países, promover la inclusión social y laboral, y consolidar una voz regional que defendiera los derechos y aspiraciones de este colectivo en los distintos espacios internacionales.